El microorganismo C. albicans se encuentra en
la boca de más del 40% de los individuos sanos. El desarrollo
de procesos infecciosos producidos por este germen se debe
más a una disminución de la capacidad de resistencia del individuo
que al poder patogénico del microrganismo. La infección
por C. albicans puede ocurrir en individuos inmunodeprimidos
o en pacientes con otras enfermedades de la
mucosa oral. Las formas clínicas de candidiasis oral son: muguet,
candidiasis crónica, queilitis angular y glositis candidiásica.
El muguet se caracteriza por placas blanquecinas que se
desprenden fácilmente, dejando una superficie discretamente
hemorrágica. Es frecuente en niños y en recién nacidos.
En adultos la infección suele estar relacionada con prótesis
dentarias o bien con procesos de inmunodepresión.
La candidiasis mucocutánea crónica se expresa con sintomatología
clínica semejante al muguet, pero de duración
más prolongada.
El desarrollo de candidiasis mucocutánea
crónica puede ser debido a un defecto de la inmunidad celular
o humoral, de herencia autosómica dominante o recesiva.
Existen formas de candidiasis crónicas asociadas a alteraciones
endocrinas y a la presencia de autoanticuerpos.
La queilitis angular o perlèche se caracteriza por el desarrollo
de ulceraciones y fisuras en las comisuras labiales. Es frecuente
en personas de edad avanzada portadoras de prótesis
dentarias.
La glositis candidiásica se traduce por una afectación difusa
de la mucosa de la lengua, que adopta un aspecto eritematoso
y brillante en toda su superficie, o bien un aspecto
blanquecino y a veces hipertrófico.
El diagnóstico de candidiasis oral debe establecerse mediante
el examen directo de una muestra obtenida con hidróxido
potásico al 10%, que permite observar directamente
las hifas y esporas, o bien mediante la realización de
cultivo o biopsia, que facilita la identificación del agente
causal. El diagnóstico diferencial se realizará con otras entidades
que cursan con lesiones blanquecinas de la mucosa
oral